La “experimentación,” incluso con marihuana, también puede llevarle a la adicción. No todas las personas que prueban marihuana siguen el patrón progresivo de: uso, a abuso, a adicción. Pero probar drogas es un camino peligroso y no hay forma de saber quién desarrollará un problema y quién no.
La marihuana es la droga ilícita de más amplio consumo entre los jóvenes en este país. Y la marihuana es adictiva. Las investigaciones demuestran que los chicos comienzan a utilizar drogas y alcohol porque sienten la necesidad de correr riesgos o porque creen que les ayudará a ser más aceptados o sentirse mejor. Algunas veces consumen drogas porque buscan alivio a sus tensiones o a sus sentimientos depresivos. La participación en actividades saludables tales como deportes, grupos de actuación o grupos musicales, o la participación en actividades de la iglesia o como voluntarios puede ayudar a los jóvenes a mantenerse libres de drogas. La buena comunicación también puede contribuir a mantener a los niños alejados de las drogas.
El uso de drogas y alcohol por parte de los jóvenes no es algo que podamos tomar a la ligera. Hay más jóvenes en tratamiento por dependencia a la marihuana que por todas las otras drogas ilícitas combinadas. Un estudio realizado en 1998 por el Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo reportó que si un joven comienza a beber a los 15 años, tratamiento un 40 por ciento de probabilidad de convertirse en alcohólico o dependiente del alcohol de adulto.
Entre los grupos raciales/étnicos encuestados en un reciente estudio gubernamental, los estudiantes hispanos de octavo grado mostraron las tasas más altas de uso de drogas ilícitas durante el último año, incluyendo marihuana, cocaína y heroína.
La marihuana afecta el nivel de atención, la concentración, la percepción, la coordinación y el tiempo de reacción, muchas de las destrezas que se requieren para manejar y realizar otras tareas con seguridad. Estos efectos pueden durar hasta por 24 horas después de fumar marihuana. La marihuana también puede dificultar el proceso de calcular distancias y reaccionar a las señales y sonidos en la carretera. El uso regular de marihuana provoca ciertos cambios en el cerebro que son similares a aquellos causados por la cocaína, heroína o el alcohol.
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