Pregúntele a su hijo quién es la persona en quien más confía
(puede ser un maestro, un entrenador o consejero estudiantil) y con quien se siente cómodo platicando. Esas personas no necesariamente tienen que tener la última palabra, pero es más probable que participen activamente si su opinión se toma en cuenta.
Busque a un profesional de salud que pueda aconsejarle.
Lleve a su hijo al doctor o hable con la enfermera escolar y pregúntele cómo puede usted saber si su hijo consume drogas o bebidas alcohólicas. La forma de averiguar puede consistir en una prueba de sangre o en unas simples preguntas que el doctor hará a su hijo. El compartir sus preocupaciones con un profesional en salud le puede ayudar a obtener la ayuda que usted necesita. Sí usted tiene una cita con el doctor, llame con anticipación para que le den tiempo suficiente para discutir el tema.
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